Hablemos de integridad y congruencia.

Hace poco entro en vigor el nuevo reglamento de tránsito, y una persona se acercó a mí a preguntarme ¿Por qué no me amparaba para que no me multaran?, recordé un texto que leí y desconozco el autor;

 

“Esta es una sociedad en la que la gente quiere dos policías, uno que ponga el orden y otro que me dé un chance; quiere dos políticos, uno que sea serio y otro que le regale; quiere dos códigos de ética, que mi mujer sea casta y pura y que la del vecino sea flexible; quiere dos códigos migratorios, uno que me permita mano de obra barata y otro que los eche de aquí a toda esa gente. Es difícil, la gente quiere cumplir con la ley, quiere mejora salarial, quiere empleo, pero no trabajo. ¿Entonces?”

 

Sin importar a lo que nos dediquemos, en esta sociedad vivimos en esa doble moral que cita el texto, sin embargo creo firmemente que podemos ser nuevos agentes de cambio con una ética congruente con nuestras acciones, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos debe coincidir íntegramente, para ser más precisa hacer lo correcto aunque nadie nos vea.

 

Cuando entramos en la adolescencia y nos convertimos en adultos jóvenes es muy sencillo desviarnos del camino, tenemos ciertos valores que nuestra familia nos inculcó, hoy te pregunto, ¿En cualquier lugar que estés noche o día, una fiesta con tus amigos, en un bar actúas como si tus padres estuviesen viendo todo el tiempo y además se sintiesen orgullosos de lo que están viendo?, la mayoría de los jóvenes a quienes hago esta pregunta, generalmente responden que no, que sus padres seguramente se avergonzarían de ellos, implica que también viven en esa doble moral; tal vez también me vas a decir que no siempre las familias nos inculcan buenos valores en función de la moral mexicana, sin embargo no sólo somos influenciados por nuestra familia, sino también por nuestro entorno, nuestro sistema, estamos programados por los valores, y entonces ¿Dónde queda tu ética y congruencia?.

 

Para algunas culturas no está mal tener varias parejas al mismo tiempo, sin embargo lo malo de nosotros no es que lo hagamos, si no que lo hacemos con engaño, con mentiras, con egoísmo y un sentido de pertenencia ni si quiera existe.

 

En el libro “Todo les ha sido prestado” de Yves Semen de la Confederación de las Uniones Sociales de Empresarios de México, AC de la cual soy miembro, nos habla de nuestra sociedad y lo que creemos por nuestro, nuestros padres no son nuestros, nos han sido prestados ¿Qué hacemos con el tiempo que tenemos con ellos?, nuestro coche, no es nuestro ¿Con ese coche qué hacemos para mejorar a nuestra sociedad? pero sobre todo, nuestra “propia” vida NO es nuestra, ¿Qué hacemos con nuestra vida para mejorar nuestra sociedad?, dejemos de quejarnos de nuestra pésima sociedad o de nuestro mal gobierno, nosotros somos quienes podemos hacer el cambio, rétate a ser congruente, a ser integro, rétate a no mentir, a no engañar, a asumir tus consecuencias, ¡rétate a hacer siempre lo correcto!

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